Sin lugar a dudas, Cúcuta y Norte de Santander enfrentan uno de los momentos más violentos en su historia, debido al recrudecimiento del conflicto armado, así como la guerra por el control del microtráfico entre las estructuras delincuenciales en el territorio.
Según datos suministrados por la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), a poco menos de tres meses para finalizar el 2024, ya se superó el umbral de los 216 muertos y 995 lesionados en relación al año pasado, solo en el área metropolitana.
En ese contexto, se volvió una necesidad imperante promover todo tipo de derechos humanos (DDHH) y la resolución de conflictos a través de la no violencia, sobre todo, en los territorios más vulnerables.
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