El reciente ránquin que hizo la organización Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia Penal, en el que figura Cúcuta y su Área Metropolitana en el puesto 49 de las ciudades más violentas del mundo, parece ratificarse con los hechos de sangre ocurridos en los últimos días, en una ciudad en la que la percepción de seguridad está por el piso.
La incertidumbre ciudadana cada día que pasa se agiganta porque no se observan por ningún lado los resultados que contrarresten la ola de violencia que sacude a la capital Norte santandereana, en la cual este año se asciende ya a 35 muertes violentas, hechos que han cobrado la vida de mujeres, niños y ciudadanos que pertenecen a poblaciones vulnerables.
En medio del desespero del colectivo, que percibe la impotencia de las autoridades para contener el derramamiento de sangre, los ciudadanos de a pie y representantes de la sociedad civil rechazaron los actos violentos y pidieron a los grupos armados ilegales detener sus actos criminales, al tiempo que exigen a las autoridades se tomen acciones que permitan lograr resultados contundentes.