Los caminos ilegales, o trochas, que se abren entre la maleza de la zona fronteriza de Colombia y Venezuela continúan siendo caldo de cultivo para muchos delitos como desapariciones forzadas, contrabando, narcotráfico, extorsión, trata de personas, esclavitud o asesinatos.
Estos pasos ilegales, que son controlados por grupos armados irregulares, comenzaron a tomar auge desde el 2015 cuando aumentó el flujo de migrantes venezolanos por la emergencia humanitaria que se vive en el vecino país.
Lea también: Gustavo Petro se pronuncia sobre búsqueda de desaparecidos en el cementerio de Cúcuta