Pero no solo la seguridad sino la movilidad, debido al atasco que también se generó por el crecimiento exponencial de carros y motos en una ciudad en la que la red semafórica también se está quedando pequeña por la expansión urbana.
En esto último, la administración municipal ya está mirando alternativas y fórmulas para brindar las soluciones que se requieren y que de momento apuntan a la ampliación de la red de semáforos, de manera especial en aquellos sitios en los que no existen y que están originando alta accidentalidad.
Cuando el contrato de concesión de Tránsito se inició hace seis años Cúcuta contaba con 102 intersecciones semafóricas obsoletas, muchas de ellas fuera de servicio.