El ausentismo escolar y la tendencia al suicidio que hubo en el país durante este año, en gran medida como una consecuencia del confinamiento por la pandemia de la Covid-19, afectó el desarrollo de los jóvenes en el país, pero las consecuencias solo podrán medirse en unos años.
Así lo concluyó el informe de medición del Índice de Progreso Social (IPS) entre 2016 y 2021 que elaboró Social Progress Imperative, la Fundación Corona y la Red de ciudades Cómo Vamos.
El estudio que analizó los fundamentos de bienestar para los jóvenes en ciudades como Armenia, Barranquilla, Bogotá, Bucaramanga, Buenaventura, Cali, Cartagena, Cúcuta, Ibagué, Manizales, Medellín, Montería, Pereira, Quibdó y Santa Marta señala que el año 2021 fue el más resiliente aunque la calidad de vida se haya mantenido estable.