Cúcuta ha jugado un papel importante en el entramado empresarial y delictivo de la organización del barranquillero Alex Saab, el hombre clave del régimen venezolano, hoy preso en Estados Unidos por el delito de lavado de activos.
No solo porque esta ciudad fue la ruta obligada de dos de las grandes fuentes de su enriquecimiento en Venezuela, las exportaciones ficticias y las cajas Clap, con las que se hizo millonario vendiendo alimentos de mala calidad al gobierno venezolano, sino porque uno de sus hombres de confianza y hoy cabeza de varias de sus empresas es el cucuteño Carlos Rolando Lizcano Manrique.
Lea además: Exportaciones ficticias y Clap, el vínculo de Alex Saab con Cúcuta