¿Dónde quedaron los canastos de mimbre y las mochilas de fique para hacer mercado, antes que las bolsas plásticas se pusieran de moda y se convirtieran en uno de los objetos más contaminantes del medio ambiente?
¿Dónde están las máquinas para moler café o el maíz para preparar las arepas que cada mañana amorosas amas de casa ponía en la mesa a su esposo y numerosos hijos que salían bien temprano, él a su trabajo en la fábrica o la labranza, ellos a la escuela?
¿En qué cuarto de san Alejo, armario, terraza, patio o garaje están aquellos objetos que hicieron tan agradable la vida en el pasado y facilitaron las tareas, que hoy son cachivaches de los que poco se acuerdan?
Las planchas de carbón para quitar las arrugas de almidonados trajes de los señores y vestidos suntuosos de las damas, la camisa y el pantalón de dril del trabajador, que junto a las alpargatas componían su atuendo de hombre de pueblo, y el camisón de su mujer.