Los cementerios, lugares donde los seres humanos despojados de toda vanidad duermen el sueño eterno, han sido espacios de inspiración de poetas que le han cantado a la parca en elocuentes y clásicas composiciones.
Son sitios sagrados ganados para la meditación y la lamentación por parte de los deudos que no se resisten a la partida sin retorno de sus amados seres, quienes en esos momentos de solemnidad entran en éxtasis profundos, como solemne es el réquiem por la memoria del alma que se eleva al encuentro con el creador supremo.