María Fernanda Cotamo, de 23 años, es discapacitada visual, estudia música en la Universidad de Pamplona y canta en la iglesia San Francisco de Asís, en el barrio Ciudad Jardín.
Según ella, la ciudad no le brinda garantías a la población ciega, en otras palabras no es nada incluyente, “nos toca valernos por nuestros propios medios para movilizarnos”.
Ella aún no se desplaza sola por la ciudad, es ayudada por un familiar, por ello no hace sino pensar cómo será cuando tenga que depender de ella misma. “Si es con apoyo y uno siente que hay muchas limitaciones para caminar por los andenes, no me quiero imaginar cuando tenga que moverme de manera independiente, dice.
Me ha parecido muy complicado. uno como invidente tiene que desplazarse es por los andenes, porque por la carretera es difícil, por los vehículos, sobre todo en el centro, pero pasa que cuando no son los vendedores ambulantes ocupando los andenes, son las motos y los carros, casi nunca están despejados. O hay andenes que tienen muchos altibajos y eso complica aún más el desplazamiento, dice María Fernanda.