¡Ya vengo! Fueron las últimas palabras que Eliana Lizeth Quintero, de 21 años, dejó grabadas para siempre en la memoria de su abuela materna, Gilma Torrado.
Pese a que las escuchó en la noche del 3 de enero del año 2007, las tiene consigo como el más preciado recuerdo, el mismo que aún le hace brotar lágrimas y suspirar de dolor por la incertidumbre de no saber del paradero de su nieta.
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