El escándalo que estalló la semana pasada en Estados Unidos y que involucró a TD Bank, el séptimo banco más grande de este país, por estar facilitando desde hacía por lo menos cinco años el lavado de dinero sucio del narcotráfico y que luego era legalizado por la mafia en Cúcuta, es apenas un eslabón en la cadena de un delito que persiste en la capital de Norte de Santander sin ninguna resistencia.
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Los lavadores de las mafias operaban preferencialmente en los 15 estados de la Costa Oeste de los Estados Unidos donde existen sedes del mencionado banco, incluido Washington DC.