Los estragos de la pandemia de la COVID 19 en los colegios privados de Cúcuta siguen siendo funestos e inclementes con este sector que educa a un grueso número de estudiantes en la capital nortesantandereana.
Sólo durante los años 2020 y 2021 por cuenta del encierro que obligó el coronavirus cerraron sus puertas, definitivamente, 48 planteles privados en cuyas aulas se formaban no menos de 25.000 estudiantes, una cifra que dejó un hueco fiscal profundo en las economías de este régimen educativo.
Eran colegios con 20, 30, 40 y hasta más de 50 años de antigüedad funcionando, que no resistieron la alta inflación que se derivó del aislamiento implantado por la pandemia y que obligó a los padres de familia, por el poco poder adquisitivo en que quedaron reducidas sus economías, a privarse de matricular a sus hijos en estos planteles.