El panfleto que desconocidos introdujeron a su casa por debajo de la puerta que da a la calle, dejó estupefacto a Carlos*.
El anónimo le sentenciaba escuetamente que tenía 24 horas para irse del barrio, de lo contrario sería objetivo militar. Carlos es presidente hace ocho años de una junta de acción comunal en la ciudadela de Juan Atalaya.
Al día siguiente a este líder comunitario le tocó buscar posada en un barrio de la ciudadela La Libertad, en el extremo opuesto de su antiguo domicilio, a donde llegó acompañado de su esposa y tres hijos, todos menores de edad.