El organismo humano puede albergar “miles de millones” de parásitos, algunos son microorganismos y otros pueden medir hasta 10 metros.
La mayor o menor cantidad de parásitos depende del estado nutricional y de la ingesta de alimentos de cada persona, así como el medio en que viva -si este es contaminado o no-, la frecuencia con la que haga el lavado de manos, si el agua que se consume se hierve para purificarla y luego oxigena para así recuperar la alcalinidad.