Desde el 2009, con su título de comunicadora social de la Universidad de Pamplona, Andrea Quiñonez, una mujer de apenas 37 años, comenzó a forjar la historia que hoy la ha llevado a dirigir una de las fundaciones de mujeres más reconocidas en Norte de Santander, gracias al trabajo comunitario que realizan a través del tejido como una herramienta reivindicadora.
Su camino por lo social no empezó de un momento para otro, fue una serie de sucesos que estuvieron mediados por la docencia, profesión que comenzó a ejercer recién graduada y que sostuvo durante diez años, especializándose en práctica pedagógica, con maestría en educación y comunicación para la salud.
Su recorrido académico la fue moviendo poco a poco hacia los estudios de juventud y en su trabajo con profesionales de la salud fue inevitable su vinculación a los procesos comunitarios en el campo de la educación y comunicación para la salud con adultos mayores, personas neurodivergentes y hogares infantiles.