Si morirse en las clases media y alta es costoso, más lo es para la población vulnerable y de estratos 1 y 2, porque viven con lo necesario y a veces no cuentan con los recursos suficientes para cubrir gastos funerarios; incluso, ha habido casos en los que los deudos acuden a la misericordia de otros, en busca de dinero para enterrar a su ser querido.
“Si no hubiera estado pagando, me hubiera tocado sacar como unos $10 millones de una vez para costear los gastos funerarios de mi papá y mi mamá, porque murieron uno seguido del otro”, así lo expresó a La Opinión Nelson Chaustre, quien vive en la vereda Los Cámbulos del corregimiento Aguaclara de Cúcuta y paga un servicio preexequial en una funeraria que atiende a estratos bajos.
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