El 19 de agosto de 2015, Venezuela cerró su frontera con Colombia, un hecho que cambió las dinámicas políticas, económicas y sociales entre ambos países, especialmente en Norte de Santander, la frontera más representativa y activa del país.
Uno de los negocios más rentables en Cúcuta y su área metropolitana era el de los “pimpineros”, aquellos que en las calles se dedicaban a la venta de combustible de contrabando traído desde Venezuela a precios mucho más baratos que los de la gasolina colombiana.