A pesar del cierre de la frontera con Venezuela y el congelamiento de las relaciones diplomáticas y comerciales, el país vecino no dejó de comprar el calzado que se fabrica en Cúcuta y otros municipios de Norte de Santander.
Tras la reapertura comercial, el pasado 26 de septiembre, los empresarios cucuteños han empezado nuevamente a ver al país vecino como un mercado potencial por su cercanía geográfica. María Paula Torres, una de las fundadoras de GL Shoes, retomó contacto con sus antiguos clientes venezolanos y ya ha enviado mercancías.
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