Marcos tiene 12 años y es muy tímido. No le gusta hablar en público y en las clases virtuales del año escolar pasó desapercibido. En las reuniones familiares de su casa prefiere estar solo en su habitación viendo las redes sociales en el teléfono celular.
Si es de los padres que deja que sus hijos pasen horas manipulando dispositivos inteligentes, debe saber que esta práctica poco a poco generará en ellos inseguridad de sí mismo, baja autoestima, incluso tendrán dificultades para expresar sus emociones.
Los expertos indican que es preocupante ver tantos niños y adolescentes absortos, cuales “zombis”, con toda la atención acaparada en videojuegos, servicios de streaming, redes sociales, en sus teléfonos, tabletas o computadoras, al punto de que los pequeños de las nuevas generaciones aprenden a usar estas tecnologías mucho antes que andar bicicleta o nadar.