Hace algunos años, las relaciones sexoafectivas que atraviesan crisis son llamadas relaciones tóxicas. “El tóxico” o “la tóxica”, son apodos que suelen usar algunas personas para referirse a su pareja de manera “chistosa” o hasta cariñosa, en espcial cuando la otra persona suele tener aptitudes “intensas” o demuestra celos.
Sin embargo, las relaciones tóxicas no tienen nada cómico, realmente son una estructura, que según los psicólogos, se caracteriza por los efectos perjudiciales que generan en las personas involucradas en las mismas, en estas se destacan vínculos llenos de sufrimiento y malestar, mejor dicho, muy alejadas de lo que debería ser el amor.
Asimismo, no sólo son propias en las parejas, sino que también se presentan en otros vínculos afectivos como la familia y los amigos, y se identifican por generar, incluso, daños psicológicos en los integrantes.