Un día después de la apertura vehicular del puente Internacional Atanasio Girardot, que comunica a Cúcuta y Villa del Rosario con el municipio Pedro María Ureña, en Venezuela, cientos de familias de lado y lado de la frontera se acercaron al lugar con el fin de cruzar después de más de siete años.
Muchos con ilusión, otros expectantes, otros cuantos con miedo llegaron en motos, carros y hasta bicicletas con el fin de cruzar una frontera vehicular, registrando en sus teléfonos inteligentes el instante en el que superaron los controles que las autoridades colombianas y venezolanas instalaron en la moderna estructura.
Vidal Mayorga fue uno de esos colombianos naturalizado venezolano que en los últimos años habitó en San Cristóbal, con la apertura vehicular decidió tomar su carro y junto a su esposa y nietos comenzaron el viaje ayer muy temprano, con el fin de visitar a la familia como cualquier domingo antes del 15 de agosto de 2015, cuando se cerró definitivamente el tráfico.