Después del terremoto de 1875, con el nuevo trazado de la ciudad, se dejaron previstas varias zonas verdes para que sirvieran de parques públicos en la naciente “Perla del Norte”.
En la primera década del siglo XX, el lote que estaba ubicado entre las calles 8ª y 9ª, con avenidas 8ª y 8A, inicialmente destinado para el parqueadero de las mulas y donde se desarrollaban algunas corridas de toros y los actos centrales de las tradicionales fiestas julianas que caracterizaron a la Cúcuta de entonces, fue asignado para rendirle homenaje público a la heroína Mercedes Ábrego, al cumplirse el primer centenario de su muerte.
Desde entonces el parque empezó a nombrarse Mercedes Ábrego, pero que los cucuteños llaman: Parque Mercedes.