En las paredes de la memoria de la vieja guardia aún permanecen intactas como cuadros gigantes las imágenes del cable aéreo que unía a la Hidalga Villa de Caro con el río grande de la Magdalena.
Inolvidables faenas recuerdan los protagonistas quienes tuvieron la dicha de utilizar ese medio de transportes que impulsó el progreso y desarrollo de los años treinta en el siglo pasado.
Muchos inmigrantes, especialmente los sirio-libaneses, quienes tomaron la ruta fluvial se encontraron con esa estructura en Gamarra, por curiosidad abordaron el medio de transportes, llegando a Ocaña y se quedaron para siempre.