Hablar de la banda de ‘Porras’ en ciertos puntos de la ciudadela Juan Atalaya es crear un ambiente de penumbra, provocando que a muchos se le erice la piel, pues, por miedo, muy pocos se arriesgan a decir algo sobre esa organización ilegal que se ha dedicado al narcomenudeo y a cometer asesinatos, en los últimos 13 años.
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Las pocas personas que hablan sobre ese grupo ilegal, lo hacen en voz baja y mirando hacia todos lados, como buscando a ver si alguien está poniéndoles atención a lo que dicen. “Lo que pasa es que esa banda es muy grande y tiene gente por todas partes, y si me pillan hablando de ellos con usted, me matan”, es lo que asegura un habitante de esta ciudadela de la capital de Norte de Santander, cuando trata de comentar algo que hace referencia sobre ‘Porras’.