El pasado domingo, desde el mismo instante en que se conoció del ataque armado que se dio en la calle 19 con manzana 9B, del barrio Cúcuta 75, donde asesinaron a Wilmer Rafael Rincón Lizcano y a una niña de 3 años, y la mamá de la menor quedó con heridas graves, la Policía Metropolitana de Cúcuta (Mecuc), el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y la Fiscalía se trazaron el mismo objetivo: atrapar al homicida lo antes posible.
Por eso, de inmediato los altos mandos de la Mecuc ordenaron un ‘plan candado’ por toda la ciudadela Juan Atalaya y minutos después, cuando el Grupo de Operaciones Especiales (Goes) patrullaba por el barrio Los Alpes, halló abandonada una moto Bera Socialista, de placa venezolana, que al ser revisada y corroborada con las imágenes de unos videos que tenían los investigadores de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho), se dieron cuenta de que era en la que se movilizaba el presunto sicario que momentos antes cometió el mortal ataque a bala.
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