La gran apuesta de calzado que se instaló hace cinco años en la Zona Franca de Cúcuta con las empresas Madrid, CalzamarK y Masanti, que unieron sus esfuerzos para crear una de las fábricas más importantes de Norte de Santander, escondía, según las autoridades judiciales, una planeación delictiva para lavar dinero.
Si quieres tener acceso ilimitado a toda la información de La Opinión, apóyanos haciendo clic aquí: http://bit.ly/SuscripcionesLaOpinion