Irónicamente el eco de los primeros disparos en la vereda Sinuga, jurisdicción del corregimiento Espíritu Santo, en zona rural de Ocaña, se convirtió en el sonido de libertad para el comerciante Geovanni Álvarez León, secuestrado la madrugada del pasado 29 de noviembre, cuando salía de su residencia ubicada en el barrio Juan XXIII.
Los nervios se apoderaron del vendedor de fritos, quien paradójicamente echó a correr detrás de los captores para no ser alcanzado por las balas del grupo de rescate del Gaula, que llegó al apartado lugar en un operativo coordinado para su rescate.
Por un instante, Álvarez León pensó que por el cansancio por las prolongadas caminatas, sus piernas no iban a responder más, pero él sacó fuerzas para llegar a la cima de la libertad. Con las uñas e impulsado por el miedo, escaló la empinada montaña. “Allí estaba un uniformado y le grite auxilio, de inmediato me respondió: tranquilo venimos por usted”, contó el ocañero, con la voz entrecortada.