El inmenso amor que el patrullero Samir Enrique Velillas Guerra le tuvo a su primer hijo se fue a la tumba con él con la desdicha de no haberlo conocido. El menor nació meses después de que lo asesinaran.
Velillas Guerra fue acribillado a balazos el 13 de diciembre del año pasado cuando estaba en una motocicleta junto con el también uniformado Jesús Martín García Celis, en una esquina del parque principal del municipio de Cácota.
El uniformado de 28 años y oriundo del municipio de San Pedro, Sucre, estuvo en la Policía desde el 2015. Perteneció a Antinarcóticos de Barranquilla hasta 2019 y un año después fue trasladado para Cácota, un municipio tranquilo en el que encontró la muerte.