Desde hace más de dos años, las autoridades judiciales tienen los ojos puestos en las redes que han desfalcado el sistema de salud colombiano, comercializando medicamentos de enfermedades crónicas y de alto costo, que son adulterados o traídos de forma irregular de Ecuador y Venezuela, sin importar que están vencidos.
Los tentáculos de una de esas organizaciones llegaron a Cúcuta, donde por medio de una farmacia y distribuidora de medicamentos, logró hacer de las suyas.