En la casa de Julián Iván Barrera Téllez, de 18 años, la reciente víctima de la desbordada delincuencia en Cúcuta, se sentía ayer la indignación y el dolor que dejó entre sus seres queridos el asesinato de este joven soñador, que día a día luchaba por salir adelante, trabajando como minero.