A Deissy Melissa Andrade Lizarazo la muerte le llegó por encargo. Ella, tan joven, ilusionada y con un retoño de siete meses en su vientre, jamás imaginó lo que le podría ocurrir.
El mensajero tuvo que esperar breves minutos a que ella terminara de bañarse y para no equivocarse de destinataria preguntó tres veces: ¿Usted es Deissy?, ella dijo sí; volvió a preguntar ¿pero es Deissy?, ella asintió, y nuevamente interrogó ¿seguro que es Deissy? y al responder afirmativamente sacó la pistola y le disparó en su rostro gritándole “aquí le mandan un recado”.