Han pasado doce días desde que la tragedia destrozó a la familia Quintero Contreras. La ausencia del médico cirujano Julián Andrés ha dejado una herida que el tiempo difícilmente podrá sanar.
Su legado, un faro de esperanza y bondad, sigue iluminando, pero el vacío que ha quedado en su hogar es inmenso, profundo e imposible de llenar.