Lo sucedido la noche del jueves en la calle 7 con avenida Los Libertadores, por el barrio Colsag, tiene una huella muy clara: una extorsión. Este es un delito que tiene arrinconados a comerciantes, industriales, transportadores, agricultores y a toda aquella persona que tenga un poder adquisitivo en Cúcuta y el área metropolitana.
Precisamente, ese ataque con una granada, según fuentes judiciales, iba dirigido contra una compra y venta de vehículos que está en esa esquina. Y es que, presuntamente, desde hace varios meses, el dueño viene recibiendo llamadas extorsivas, pero él se ha rehusado a pagar.
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