En los últimos seis meses ha quedado en evidencia que la disidencia del Frente 33 de las Farc, bajo el mando de Jhon Velazco, alias ‘Jhon Mechas’, no solo delinque en el Catatumbo, sino que sus tentáculos están en Cúcuta y el área metropolitana, demostrando así su poder y dejando ver las falencias de las autoridades para detectar los movimientos de sus miembros.
Desde el 15 de junio, cuando se dio el ataque con una camioneta bomba en las instalaciones de la Brigada 30 del Ejército, se inició una racha de atentados, que ya completan siete, de esta organización armada ilegal en la capital de Norte de Santander, que hasta el momento ha dejado cuatro personas muertas y más de medio centenar de heridos. Además, pusieron en riesgo la vida del presidente de la República Iván Duque.
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Y a pesar de los anuncios del mandatario de los colombianos; el ministro de Defensa, Diego Molano; los comandantes de la Policía y Ejército y las autoridades locales y departamentales, luego de cada consejo de seguridad, de extremar las medidas de seguridad, agilizar las investigaciones, aumentar el pie de fuerza y ofrecer recompensas, la disidencia sigue haciendo de las suyas.