La información que recibió la Sijín de la Policía de Norte de Santander sobre una estructura delincuencial que traficaba estupefacientes bajo la modalidad de contra-entrega en Chinácota fue determinante para abrir una investigación que, después de once meses de labores, logró desarticular el grupo con la captura de ocho presuntos integrantes.
Las autoridades iniciaron las pesquisas en enero, desplegando agentes encubiertos, interceptando comunicaciones y recolectando pruebas clave para entender el alcance de esta organización, conocida como Los Sakura.
Durante el proceso, se determinó que los implicados se dedicaban a la comercialización de drogas en el casco urbano, pero también aprovechaban balnearios, iglesias, parques e incluso los alrededores de instituciones educativas para distribuir los estupefacientes.