Unos pequeños zapatos, los uniformes en el piso y los coloridos bolsos de unos niños quedaron abandonados en la sede educativa que está a tan solo treinta metros del lugar donde detonó un artefacto explosivo que dejó a dos policías muertos y dos más heridos.
El atentado que tuvo lugar ayer en la vereda La Unión de El Zulia, causó momentos de angustia y temor en los pequeños que a las 10:50 de la mañana se encontraban recibiendo clase de educación física en su institución, sin pensar lo que se avecinaba.
Acurrucados y gritando los nombres de sus padres mientras dos docentes intentaban calmarlos, así fue el panorama que se vivió cuando se perpetró la emboscada.