Caminar por la zona céntrica de Cúcuta y encontrarse con habitantes de calle consumiendo bazuco o inyectándose heroína, sin importar la hora ni la gente que se mueven a diario por estas calles, se convirtió en algo muy común.
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Esa realidad no solo evidencia que la capital nortesantandereana es la ciudad de Colombia con más habitantes en condición de calle, como lo reveló un estudio hecho por la Alcaldía y el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) en diciembre del año pasado, sino que esas personas se convirtieron en una ficha clave dentro del negocio del microtráfico, siendo usados como expendedores y también como potenciales compradores, dejándoles ganancias exorbitantes a esas redes del narcomenudeo.