En la zona rural de Cúcuta, especialmente por Puerto León, Banco de Arena, Vigilancia, La Punta, El 25 y Palmarito, entre otras poblaciones, se han visto obligados a convivir con la muerte, el desplazamiento y las desapariciones, pues quien se atreva a levantar la voz para rechazar el accionar de los grupos armados ilegales o hablar de lo que sucede por esos sectores, que están a menos de una hora del casco urbano de la capital de Norte de Santander, son duramente castigados.
Y una clara muestra de eso, es un testimonio de un habitante de esas poblaciones, que le dijo a Q’hubo: “en Banco de Arena la gente se acostumbró a vivir en medio de la violencia de los grupos armados. Yo he vivido 42 años en este corregimiento y he visto docenas de muertos. La guerra entre grupos armados ilegales han acabado con la paz de este lugar olvidado”.
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Por eso, cada vez que sucede un hecho de sangre en alguno de estos sectores, como la masacre que se dio ayer en el sector Puente Lata, muy cerca de El Infierno, en la vereda La estrella, son muy pocas las personas que se atreven a contar algo.