La tarde de ayer, cuando el reloj marcaba las 12:30 del mediodía, la comunidad del asentamiento humano Nueva Ilusión, se agrupaban a los alrededores de la vivienda de Ramiro Antonio Pinzón, y veían cómo miembros de la Brigada Interinstitucional de Homicidios (Brinho), sacaban su cuerpo sin vida, tras ser asesinado.
La conmoción y los interrogantes sobre quién se habría “atrevido a asesinar a un hombre mayor de edad que solo se dedicaba a trabajar para subsistir”, se repetía una y otra vez entre los residentes del sector.