Los motores de las máquinas ‘rugen’ de manera incesante. Las operarias no dan tregua a urdir, unir, soltar, meter, cortar, pegar, en fin, lo que el cliente exija para cada prenda de vestir que quiera recuperar “porque aún está como nueva”. Y detrás de ese bullicio que producen, además de las máquinas de coser, las tijeras, está Elsa Moreno, quien se desplaza con facilidad en su silla de ruedas por el taller ubicado en la avenida Guaimaral y que bautizó ‘Clínica de la ropa Estelita’. En efecto es una verdadera clínica porque se le practica ‘cirugía’ a un pantalón, blusa, traje, falda, camisa, lo que requiera la prenda de vestir.