Para algunos migrantes venezolanos es cada vez más difícil conseguir un lugar para vivir en Colombia. A pesar de contar con la documentación y los recursos económicos para habitar un inmueble en cualquier ciudad del país, son muchos los obstáculos que atraviesan para comenzar una nueva vida.
La pareja venezolana Gabriel Mendoza y Sara Valbuena se encontraba en Barranquilla, pero debido a la pandemia fue despedida del trabajo. Ambos recibieron la liquidación por su prestación de servicios en una empresa de diseño y publicidad, pero aún teniendo el dinero y el Permiso Especial de Permanencia (PEP) no pudieron encontrar un arriendo en Cúcuta, donde consiguieron una oportunidad laboral.
“Llamábamos a los anuncios que veíamos en internet y al contarle a los dueños que éramos venezolanos nos decían enseguida que no, que a venezolanos no arrendamos. Seguimos insistiendo, queríamos algo céntrico por el lugar de trabajo, pero al final tuvimos que irnos a un conjunto residencial en las afueras de Cúcuta”, recordó Sara. Comentó que al inicio de su búsqueda, hallaron casas donde arrendaban habitaciones hasta 12 mil pesos por día la estadía.