De la escuela de Shandrygolove, en el este de Ucrania, sólo quedan ruinas. Pero el profesor Oleksander Pogorielov decidió no bajar los brazos y sigue enseñando a sus alumnos en el salón de su propia casa.
El edificio de la escuela fue destruido en abril, cuando el pueblo se encontró en la línea de frente de los combates entre las fuerzas rusas y ucranianas.
Ahora, este hombre de 45 años, con más de dos décadas de enseñanza a sus espaldas, vuelve allí apenas para recuperar el material que sobrevivió a los bombardeos, y dar clase a sus alumnos en el aula improvisada en el salón de su casa.