Amarga, áspera y dura, la hoja de coca que se mastica en Bolivia como un energizante natural ahora viene más blanda y con sabor a frutas. Una iniciativa mudó la textura y el gusto milenarios de la estigmatizada planta de los Andes sudamericanos.
Hace una década, la hoja machucada y saborizada de coca era apenas un experimento. Sin embargo, los bolivianos paladearon la nueva receta y en la actualidad es el producto estrella de decenas de pequeñas empresas de la ciudad de Santa Cruz, la capital económica de Bolivia, con 3,4 millones de habitantes.
