La promesa del presidente electo Donald Trump de deportar a todos los migrantes irregulares en Estados Unidos es una medida radical que los expertos sostienen que es casi imposible cumplir al 100%, sobre todo teniendo en cuenta que son más de 10 millones de inmigrantes los que están en esa condición.
“Estoy en Estados Unidos desde marzo del año pasado, a donde llegué como beneficiario del parole humanitario otorgado por el Estado americano. Ya me otorgaron la TPS (Estatus de Protección Temporal), pero estoy en proceso de trámite de mi asilo político, porque definitivamente es imposible que yo regrese a Venezuela, porque salí de allá bajo amenazas por mi posición política. La llegada de Trump a la presidencia lo que hizo fue provocar un aceleramiento, en lo personal, para introducir los papeles para la solicitud del asilo”, relata Francisco Naranjo, un venezolano de 36 años, profesional de la comunicación.
A pesar de que Jesús no se encuentra en situación irregular en los EE. UU., con las amenazas de deportaciones masivas anunciadas por Trump una vez llegue a la Casa Blanca, la incertidumbre, el miedo y la zozobra se apoderaron de unos 10 millones de migrantes sin documentos en regla que viven en el país del norte.