Una crisis económica como consecuencia de los efectos de la pandemia conllevó a una pareja al hallazgo de una fuente de ingresos para sostener a la familia en una finca de la zona rural de Ábrego.
La ingeniera ambiental, Johana Gaona Galeano y su esposo, el mecánico Breiner Argota Hernández tomaron la decisión de convertir las botellas en llamativos vasos decorados de gran aceptación en la región.
Hermanos, padres e incluso abuelos buscan por todos los rincones de la vereda Oropoma aquellos elementos de vidrio para impulsar la naciente microempresa familiar. No importa que las botellas estén reventadas, ya que con el ingenio y la dedicación del joven matrimonio adoptan diversas figuras: vasos, candelabros porta velas, copas, lámparas, frascos, cofres y materas hace parte de la variada producción.
La misión es reciclar y transformar esos envases lanzados a la caneca de basura y dar una aplicación diferente sin repercusiones a la naturaleza. “Todos los comienzos son difíciles, especialmente los choques en términos de calor y frío con un alambre y la pulida de los vasos, hasta que mi esposo como ingeniero mecánico se ideó un aparato con el fin de facilitar el proceso”, indicó Joana.