En el parque principal 29 de mayo del municipio de Ocaña se erige una columna que simboliza la libertad de los esclavos donde la gente desconoce que esa estructura estuvo en peligro de ser derribada en varias ocasiones.
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Durante la conmemoración de los 171 años de la promulgación de la ley donde se determinó la abolición de la esclavitud en Colombia, la historiadora Mary del Socorro Sánchez Gómez, recuerda cómo su señor padre jugó papel fundamental en la conservación de ese monumento.
Indica que jamás claudicó en los deberes patrióticos y resalta la anécdota septembrina acaecida en el año 1936 como lo narra el historiador Gabriel Ángelo Neira Quintero. “Iba don Luis para el trabajo, cuando observó que unos obreros estaban demoliendo la columna. Ya habían destruido el gorro frigio y él en un arrebato de hondo patriotismo, de heroísmo sin par y de aplaudido valor civil se abrazó a ella y comenzó a gritar que iban a derribar el corazón de Ocaña”.
La hija señala que los gritos fueron escuchados por los vecinos entre los cuales se hallaban Luis Eduardo Páez Courvel y Jorge Pacheco Quintero, quienes no permitieron que la alcaldada se llevara a cabo.
“Primero pasan por encima de mi cadáver para tumbar el patrimonio, exclamó mi padre y la pudo salvar”, recalcó.
En el álbum familiar conserva el telegrama enviado el 25 de agosto de 1955 donde solicita al Ministro de Gobierno de Bogotá interceder para evitar la afectación a ese monumento: “diríjase alcalde fin obliga cumplimiento artículo 8 de la ley 48 de 1918 para salvar columna esclavos, arbitraria reforma piensa hacerle sin consulta previa a los servidores del centro de historia”.
La señora Sánchez asegura que el alcalde de la época de apellidos Solano Barriga pretendía derribarla para construir un obelisco, pero su padre se opuso.