La tan sonada Ley de honores para celebrar los 450 años de Ocaña se convirtió en un saludo a la bandera, ya que la pandemia se constituye en la excusa perfecta de los dirigentes regionales para incumplir con las promesas de inversión social.
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Historiadores de la región manifestaron que falta mucha gestión de los políticos para materializar las obras contempladas en ese documento aprobado por el Congreso de la República y avalado por el presidente Iván Duque Márquez.
Consideran que la ley 1987 del 30 de julio de 2019, por la cual la nación se asociaba y rendía público homenaje al municipio de Ocaña con motivo de la celebración de los 450 años de su fundación y se dictaban otras disposiciones quedó en letra muerta ante la desidia de los gobernantes de turno.