Mientras algunos campesinos prefieren botar los productos ya que gastan más llevándolos a las plazas de mercado, los equipos de un proyecto concebido como la redención del sector agropecuario en la provincia y zona del Catatumbo se encuentran arrumados en una bodega del Centro de Acopio de Ocaña.
La falta de planeación estratégica y políticas certeras de comercialización de la pulpa llevaron al traste de la planta procesadora de tomates y frutas, adquirida en 1992 durante la administración municipal del economista, Luis Eduardo Vergel Prada.
Luego de varios intentos fallidos –dicen ciudadanos- toda la maquinaria sufrió el deterioro por el paso del tiempo ante la mirada indiferente de los gobernantes de turno. Han pasado alcaldes, gobernadores, ministros de agricultura, senadores y representantes a la Cámara, “pero nadie ha sido capaz de reactivar la iniciativa encaminada a mejorar las condiciones de vida los cultivadores de la región”, señalan.