El asesinato del abogado y veedor ciudadano, Jaime Alonso Vásquez, el domingo, no solo sigue generando reacciones a nivel local y nacional, sino que vuelve a traer a la memoria otros casos en los que hacer públicas presuntas irregularidades en entidades públicas representó la sentencia de muerte para los denunciantes.
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Vásquez, quien en el pasado hizo parte de algunos de los círculos políticos más reconocidos de la ciudad y la región, decidió años atrás ponerse del lado contrario y convertirse en una especie de contrapoder, denunciando y haciendo públicas, a través de sus redes sociales, cuestionadas movidas en diferentes escenarios públicos y privados de la región.