La mañana del 18 de mayo de 1875 cambió por completo el devenir de la capital nortesantandereana y su área metropolitana, a través de un evento sísmico que destruyó gran parte de una ciudad importante para crecimiento de Colombia, causando daños irreversibles en la sociedad de ese entonces.
La Perla del Norte se sumió en la ruina y destrucción a causa de este suceso, denominado el terremoto de Cúcuta, pero todo aquello solo fue el inicio para llevar a cabo un proyecto de dimensiones gigantescas, el cual traería inversión, estatus, desarrollo entre otras cosas a la ciudad.
Se trató de un proyecto que tendría a la ciudad como protagonista, convirtiéndose en un puente conector entre Colombia y el mundo, a través de vagones llenos de productos, sueños e ilusiones de los extranjeros que se establecieron aquí gracias al ferrocarril de Cúcuta.